miércoles, 8 de julio de 2015




En el fútbol no se marca pero la marca es la que manda.
La inexplicable devoción por 11 hombres

Si en algún momento simpaticé por el fútbol creo que fue a consecuencia de la presión machista de mi entorno social, pues fueron mis amigos quienes se jactaban de conocer y hablar cual críticos y comentaristas deportivos, sobre los equipos y los jugadores, quedando al margen de las discusiones que me permitían ser parte de la manada; ya un poco más grande comencé a disfrutar del juego, incluso hasta caí algunas veces en un estadio sin justificar la inversión.


De pronto un día, de aquellos de iracunda reflexión, pensé que no había razón para segur alentando a un equipo que no me daba más que molestias y malos ratos, sin embargo veía que nadie de mi entorno llegaba a la misma reflexión, sino más bien todo lo contrario, lamentaban las derrotas pero con envidiable entusiasmo preparaban las gargantas y las chelas para una nueva oportunidad, entonces comenzó mi preocupación por intentar explicar tal comportamiento que caía en el masoquismo autorizado de los hinchas futboleros.

Mientras tanto en otras canchas Gerald Zaltman, profesor de la Universidad de Harvard establece en su libro, Como piensan los consumidores, que el 95% de nuestras preferencias son netamente inconscientes, impulsadas por nuestras emociones; era quizá la mejor forma de explicar ése fanatismo que desbarata la lógica y la razón. 

Otro Director Técnico de las pasiones es Ferran Soriano a quien se le atribuye el éxito comercial y porque no, también deportivo, del Barcelona FC, y es que éste señor de fútbol no sabe nada pero de negocios bastante, por ello cito una de sus ideas para alimentar la reflexión. Un equipo de fútbol es una marca emocionalmente poderosa, porque es la única en la que el cliente insatisfecho vuelve a consumirla aun quedando disconforme.

Estas líneas reflexivas no pretenden dar respuesta al por qué de la testarudez, ya que la pasión, como emoción, no se justifica sólo se siente y se mantiene sin ninguna explicación, estas líneas no pretenden incinerar las ilusiones de un hincha vapuleado tantas veces, estas líneas se han escrito con tinta roja y blanca en favor de la esperanza. 



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