En el fútbol no se marca pero la marca es la que manda.
La
inexplicable devoción por 11 hombres
De pronto un día, de aquellos de
iracunda reflexión, pensé que no había razón para segur alentando a un equipo
que no me daba más que molestias y malos ratos, sin embargo veía que nadie de
mi entorno llegaba a la misma reflexión, sino más bien todo lo contrario,
lamentaban las derrotas pero con envidiable entusiasmo preparaban las gargantas
y las chelas para una nueva oportunidad, entonces comenzó mi preocupación por
intentar explicar tal comportamiento que caía en el masoquismo autorizado de
los hinchas futboleros.
Mientras tanto en otras canchas
Gerald Zaltman, profesor de la Universidad de Harvard establece en su libro, Como
piensan los consumidores, que el 95% de nuestras preferencias son netamente
inconscientes, impulsadas por nuestras emociones; era quizá la mejor forma de
explicar ése fanatismo que desbarata la lógica y la razón.
Otro Director Técnico de las
pasiones es Ferran Soriano a quien se le atribuye el éxito comercial y porque
no, también deportivo, del Barcelona FC, y es que éste señor de fútbol no sabe
nada pero de negocios bastante, por ello cito una de sus ideas para alimentar
la reflexión. Un equipo de fútbol es una marca emocionalmente poderosa, porque
es la única en la que el cliente insatisfecho vuelve a consumirla aun quedando
disconforme.
Estas líneas reflexivas no
pretenden dar respuesta al por qué de la testarudez, ya que la pasión, como
emoción, no se justifica sólo se siente y se mantiene sin ninguna explicación,
estas líneas no pretenden incinerar las ilusiones de un hincha vapuleado tantas
veces, estas líneas se han escrito con tinta roja y blanca en favor de la
esperanza.

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