viernes, 28 de agosto de 2009

Declaro: Culpable soy yo

Pensaba, dilatando el inicio de esta entrega, cómo podría titular estos párrafos?... ya llevo algunos caracteres y no se me ocurre aún como proponer estas líneas que, desde ya advierto, son un Mea Culpa de representación genérica, ósea en buen cristiano! Palo pa los hombres.

Es un hecho que cuando se repasan algunas de las preocupaciones que el hombre ha manifestado a lo largo de su existencia, todas van por el lado de la búsqueda de la verdad, colonizar o descubrir lo que le muestra esquivo y por supuesto tratar de explicar aquello que nos aturde o nos despierta un Por qué?

Es así que comenzó esta intención, con una gran interrogante que dibuja la ausencia de respuestas para lo que hasta el momento no perturbaba mi resiliencia a las nuevas formas de amor, propias de una sociedad alienada. Y es que no tengo ni un sólo ápice de homofobia sino todo lo contrario, la aceptación y la mente abierta sorprende a quienes empiezan a conocerme. Sin embargo -citando a La Chimoltrufia- hay cosas que ni qué, y es que la imagen o estereotipo del homosexual que nos muestra siempre a un hombre afeminado o la mujer "amachonada" ha sido desbaratada desde hace algunos años con imagenes como la de Jodie Foster o un Christian Chávez (ex RBD) quienes se han encargado de demostrar que la apariencia gay no pasa por ser una caricatura de la opción impuesta por una sociedad pacata.

De esta forma no debiera extrañarnos encontrar a una Megan Fox o una Thalía Estabridis quienes decidieron probar de la otra manzana, aquella prohibida para muchas pero sabrosa alternativa para algunas.

Pero qué hizo que estás Diosas del deseo (respetando gustos y sabores que en algún momento escribirán los autores) se decidieran por aquella manzanita? que las "obligó" o las invitó a saborear de aquella tentación? qué las empujó a desconocerse en pudores y prejuicios? tal parece que la manzana que por años estuvieron probando terminó por mostrar los gusanos ocultos que carcomieron su corazón.

Y es que algo de culpa debemos tener con esta cruda realidad que nos está llevando a la inutilidad, esta situación que nos margina poco a poco en la participación social, este episodio inédito de nuestra existencia, si recurro en paranoia sabrán dispensar aquellos y no aquellas.

Algo estamos haciendo mal o acaso dejamos de hacer ese algo que pausaba la diferencia ya exprofesa. Qué pasó con todo aquello? dónde quedaron los detalles de caballerosidad, los gestos y caricias con sabor testosterónico? que yo sepa no se han perdido, continúan batallando para sopesar las intenciones de un guerrero enamorado, no desfallecemos y renovamos los esfuerzos aunque a veces con mezquina recompensa.

El hecho es que todo afán no prospera cuando nuestros actos terminan por develar nuestras intenciones subrepticias, son nuestras acciones las que matan las pasiones, es la mentira que esfixia la confianza, el desinterés que invita a la costumbre y la sobervia que no cabe en nuestra cama. No podemos reclamar entonces sino resignarnos con vergüenza resoluta el destino de nuestra legión de elementos inservibles y de soberanías invadidas.

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