Una mañana mientras mi hija y mi mujer duermen decides, de una vez por todas, recuperar el espacio que me fue expropiado por la desidia o quizá por el tiempo, que ahora viste zapatillas y es cada vez más rápido. Desde ya advierto que no me encargaré de temas amorosos, pues de ellos ya estoy curado, debo informar también que no voy a respetar ninguna de las reglas que condicionan la libre expresión, pues si he de regresar, que sea en libertad. Debo contar también que no me preocuparán los comentarios y debates que estas ideas puedan generar, pues tan egoísta soy como las letras que aquí conversan. También haré mención a la brevedad, que por tendencia debo respetar y aunque me seduzca la retórica, sé que es algo que sabrán perdonar.
Estoy aquí de vuelta y mirando a trás veo a otro yo que hoy ya no está, han pasado algunos años y la verdad que el tiempo es sabio en su actuar, aquí les voy a hablar de todo y casi nada, de aquello que no alcanza en otra red social, de aquello que escapa a mis palabras y se transforma en texto para perdurar.
Lo que si encontrarás en éstas líneas es algo que pretende hacerte pensar o mejor aún cambiar tu actuar, en el consumo o en lo social, no importa son vicios casi iguales. Habrán marcas de las buenas y de los que esperan a la salida de un banco, habrán carajos y lamentos que de seguro vas a disfrutar tanto como yo.
De la periodicidad no hablemos que se vuelve contrato con mi ego que no estoy dispuesto a firmar, mas bien te digo que me voy a controlar pues hay mucho de lo que tengo que hablar pero ya te dije el tiempo corre en Converse y en hileras sin atar, asi que dame un aplauso amigo por que estoy a punto de empezar.
